Bernardo Atxaga

Premio Nacional de Narrativa y Premio de la Crítica por su novela Obabakoak. Su último libro, Días de Nevada, ha recibido el Premio Euskadi de Literatura. Y en 2017, Premio Internacional LiberPress Literatura.
  • Biografía

    Bernardo Atxaga (Asteasu, Gipuzkoa, 1951) se licenció en Ciencias Económicas y desempeñó varios oficios hasta que, a comienzos de los ochenta, consagró su quehacer a la literatura. La brillantez de su tarea fue justamente reconocida cuando su libro Obabakoak (1989) recibió el Premio Euskadi, el Premio de la Crítica, el Prix Mille pages y el Premio Nacional de Narrativa; además de haber sido incluido entre los 100 mejores universos literarios, junto a libros como El Quijote o Cien años de soledad, en la prestigiosa publicación norteamericana Literary wonderlands. La novela fue llevada al cine con el título Obaba en el año 2005.

    A Obabakoak le siguieron novelas como El hombre solo (1994), que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica de narrativa en euskera, Esos cielos (1996), El hijo del acordeonista (2003), que recibió el Premio de la Crítica 2003, el Grinzane Cavour en 2008, y adaptada al teatro bajo la dirección de Fernando Bernués; Siete casas en Francia (2009), finalista en el Independent Foreign Fiction Prize 2012, finalista en el Oxford Weidenfeld Translation Prize 2012; y Días de Nevada (2014), Premio Euskadi 2014. En 2017 obtiene el Premio Internacional LiberPress Literatura por el conjunto de toda su obra literaria.

    También es autor de libros de poesía como Poemas & Híbridos, cuya versión italiana obtuvo el Premio Cesare Pavese de 2003. Su obra ha sido traducida a treinta y dos lenguas. Es miembro de la Academia Vasca y actualmente también imparte conferencias sobre Historia y Cultura y recitales únicos de poesía.

  • Conferencias

    El paraíso y los gatos

    Bernardo Atxaga junto con Jabier Muguruza presentan el recital poético El paraíso y los gatos. Un espectáculo que ofrece diferentes puntos de vista sobre el paraíso y cuyos principales ingredientes son el humor y la reflexión. Se ha representado ya en Pamplona, Hernani, Madrid, Nueva York, Bermeo, Donosti, Asturias y Barcelona.

    Razones de un seudónimo

    Preguntaron a una mujer de cien años sobre perros rabiosos, y ella comenzó su narración diciendo: «Yo sé de perros rabiosos tanto como cualquiera». Quiso decir que había visto muchos y tenía una experiencia directa del peligro que, antes de la vacuna de Pasteur, suponían las mordeduras.

    Pues bien, lo mismo podría afirmar yo de los seudónimos. Tendría que saber del asunto tanto como cualquiera. Desde que, hace más de 30 años, dejé de lado mi nombre oficial, José Irazu, para firmar los libros como Bernardo Atxaga, los lances derivados de la decisión han sido incontables. Un día era un billete de avión que no podía hacer mío; otro, un cheque; otro más, un paquete postal; una vez, el enfado de un poeta que tomó a mal «no saber exactamente con quién estaba hablando». Aparte, nunca faltaba la pregunta: «¿Por qué lleva usted seudónimo?».

    Vuelven a hacérmela ahora, y trato de dar una explicación.

    Obaba

    Hay muchos lugares dentro de este planeta que gira en el espacio, y yo nací allí donde se asientan los pueblos de Alkiza, Albiztur, Asteasu y Zizurkil, y donde la montaña, la reina de ellas, la que se levanta por encima de otras diez o quince, recibe un nombre que parece italiano: Ernio. En los años sesenta, los cronistas que pasaban por allí camino de la costa o que, más frecuentemente, acudían a cubrir algún acontecimiento deportivo, se referían a él llamándolo «la Guipúzcoa olvidada»; años más tarde, cuando me convencí de que se trataba de un mundo, y no sólo de un territorio, yo lo bauticé de otra manera: «Obaba».

    Otra mirada

    Digo «otra mirada» y me refiero en principio a la mirada creadora, e incluso a la inventora. Recuerden que Don Quijote vio gigantes donde sólo había molinos de viento, y que, con la excepción del sastrecillo valiente, todos los súbditos del Rey Sapo admiraron, donde no había, un hermoso traje (…) Hay miradas que son creadoras, inventoras, y además son generales: así las de la poesía; así también las de la ideología política; poesía e ideología política que, mezcladas, llegan a crear la imagen de un país entero o la de un enorme colectivo de personas.

    Y de todas las miradas —la creadora, la inventora, la que tiene su origen en una ideología, la poética—, elijo esta última, la poética. Es la «otra mirada». Hago esta elección con la vista puesta en la creencia de que, aquí, en este país, tenemos mucha necesidad de ella, necesitando, además, que sea verdaderamente otra: diferente, al menos, de las que han estado en la base de las ideologías dominantes.

    Mi primera lengua

    Durante un breve periodo de mi niñez el euskara o vascuence fue para mí una lengua completamente normal. Carecía de opiniones sobre ella, y su futuro no me preocupaba. Los demás niños de mi pueblo se encontraban asimismo en ese caso: todos éramos euskaldunak, es decir, «gente que posee el euskara».

    No era, sin embargo, la única lengua que yo sentía a mi alrededor. El castellano era lo que sonaba a todo volumen en los enormes aparatos de radio que presidían la taberna principal del pueblo o el taller de las modistas. Por otra parte, acudíamos con frecuencia a la iglesia, donde parte de los rezos seguían siendo en latín. El latín reforzaba por contraste la normalidad de las otras lenguas, sobre todo de la que más utilizábamos, el euskera. De haberme preguntado alguien si mi primera lengua me parecía importante, no habría entendido la pregunta. Habría respondido que sí lo era, en la medida en que hablar y decir cosas es importante. Antes de que terminara mi niñez ya era bilingüe, como bilingües eran, igualmente, todos mis compañeros de juego.

  • Vídeo

  • Críticas sobre Bernardo Atxaga

    Lo más novedoso y excitante que ofrece la literatura europea de nuestros días. Leerlo es un placer.

    Publishing News

    Días de Nevada

    Días de Nevada, el libro más personal de Bernardo Atxaga, el más plural, un viaje entre la piedad y el dolor en la que no falta la mirada bienhumorada.

    Jon Kortázar, Babelia

    Atxaga exhibe su proverbial capacidad para contar envolviendo en una burbuja imaginación, ensoñación y percepción.

    Milagros Frías, Leer

    Obabakoak

    El centro de lo más novedoso y excitante que ofrece la literatura europea de nuestros días. Hay humor, ironía, magia, misterio y un lenguaje poético magistral. Leerlo es un placer.

    Publishing News

    Su enorme variedad y su mezcla única de posibilidades genéricas lo apartan de casi todo dentro de la narrativa. Sus páginas recrean un mundo nuevo y fresco con una originalidad poco común en la literatura española contemporánea.

    The New York Times

    Los relatos engastados por el narrador son por sí solos pequeñas obras maestras. Hay humor y una ironía más mordaz que hiriente; un libro entretenido que nunca llega a ser superficial.

    Times Literary Supplement

    Las cuestiones que plantea son universales, y el tiempo es indefinido. Las historias son sorprendentemente frescas y se combinan de maravilla. Atxaga mantiene la atención con su fina destreza, con el total control que muestra mientras nos guía a través de este juego de la oca.

    The Independent

    Obabakoak es un libro tan sorprendente y familiar como esas galerías de espejos de las ferias que proyectan hasta el infinito nuestro rostro divertido, sorprendido, asustado.

    Télérama

    Su narrativa conserva en todo momento la capacidad de sorprender y encantar.

    Il Manifesto

    El hijo del acordeonista

    Son muchas cosas las que se propone contarnos el autor, tantas que en otras manos podrían haber sido demasiadas. Sin embargo, Atxaga posee una escritura fluida y amena. La novela te atrapa y te invita a compartir, con imaginación, la experiencia del narrador. (…) Atxaga es también un artesano. Impresiona la facilidad con que Atxaga se desplaza en el tiempo. Se percibe a los mandos un intelecto que lo controla todo. También es capaz de dar vida a un enorme elenco de personajes. El libro tiene la hondura y la amplitud de un clásico. El tono resulta tan franco que no sólo proporciona una espléndida calidez a la obra, calidez que lo convierte en la clase de libro donde querrías vivir, sino que, además, ofrece pruebas de la madurez del juicio del autor. Atxaga ha tomado un pequeño rincón del mundo para dotarlo de alcance universal.

    The Scotsman

    Al concluir la novela, apenas conscientes como lectores del sutil proceso que ha tenido lugar, nos sentimos afines a los ritmos olvidados de la vida rural vasca, y somos capaces de entender un mundo sobre el que se sustentaron tanto las tradiciones comunales como la barbarie de Guernica.

    Telegraph.co.uk

    Al igual que Josef Skvorecky y Milan Kundera, Bernardo Atxaga sobresale a la hora de trazar los rituales del paso a la madurez recortados contra la implacable, y a menudo mendaz, historia. (…) Hay ecos de Petronio, Ovidio y Marcial. (…) La destreza de Atxaga para entretejer temas y evocar gentes y lugares convierte este libro no en un adorno de la vida, sino en una celebración de su riqueza.

    The Sunday Times

    Siete casas en Francia

    Imposible de dejar, esta obra maestra de Atxaga es un thriller colonial que late con una fuerza elemental, como el propio río Congo.

    Publishers Weekly

    Siete casas en Francia es la divertida y un tanto aterradora novela de uno de los mejores escritores europeos. Una compleja historia narrada con engañosa simplicidad.

    The Independent

    Hay que ser muy escritor para atreverse a tanto y lograr una obra tan buena.

    José María Pozuelo Yvancos, ABCD las Artes y las Letras

    Los personajes son realmente fascinantes. A través de ellos se produce una serie de episodios divertidos, emocionantes y siempre memorables, que refuerzan lo que de fábula tiene la novela.

    J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia

    Una confirmación de su indudable talento.

    Ricardo Senabre, El Cultural de El Mundo

    Un relato inquietante e inolvidable… Cada libro de Atxaga debería ser celebrado como el gran acontecimiento que es. El día que los telediarios abran con la noticia del último libro de Atxaga, el mundo habrá empezado a cambiar.

    Ernest Folch, El Periódico de Catalunya  

    El hombre solo

    El hombre solo es un libro maravilloso. Lo tiene todo. Presentada como un thriller criminal, la novela de Atxaga es mucho más que eso: una lectura rica, pausada y poética.

    The Independent

    La historia es en apariencia lineal, pero es todo lo que ha ocurrido antes, y lo que ocurrirá después, lo que enriquece la trama y eleva la novela más allá de los límites de un thriller convencional.

    Times Literary Supplement

    Como novela de suspense, El hombre solo es excelente. Pero este libro ofrece mucho más de lo que cabe esperar del género. Atxaga, que conoce bien estas cosas, expresa la complejidad de la situación en el País Vasco.

    New Statesman

    Lenguaje seductor, sutil sensibilidad, una trama perfectamente engrasada… Todos estos elementos hacen de esta novela, cautivadora y casi perfecta en su desarrollo, un ejercicio ambicioso y arriesgado como pocos de los que tenemos oportunidad de abordar en los tiempos que corren.

    Ramón Sánchez Lizarralde, El Mundo

    Una estupenda novela, aconsejable para entender o al menos intentar vislumbrar sin victimismos ni demagogias una parte en sombras para muchos y, sobre todo, una parte muy importante de la historia reciente que nos atañe a todos por igual.

    Mercedes Monmany, Diario 16

    Esos cielos

    Esos cielos, tan tensa y excitante como un thriller, es también una conmovedora reflexión acerca de los significados de la libertad.

    The Sunday Times

    El relato se desliza hacia una vigorosa denuncia de la opresión sobre el ser humano, se ejerza como se ejerza, y a una vindicación del derecho a la libertad de pensar y hacer. Un canto a la libertad individual en medio de un mundo implacablemente hostil.

    Santos Sanz Villanueva, El Mundo

    Ésta es la tentadora naturaleza de la excelente novela de Atxaga: su precisión y su sabiduría nos hacen desear saber más de esta excepcional heroína. Pero siempre se puede volver a leer otra vez…

    New Statesman  

    Atxaga continúa su genial El hombre solo con la historia de Irene, y ésta es incluso mejor. Lean este libro.

    Time Out

    Un estudio inusualmente convincente de un estado mental.

    The Irish Times

    Esta novela es parte thriller, parte meditación. Atxaga transmite todo esto con economía y con una gran originalidad.

    Daily Telegraph
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